Decía hace unos días el diario de humor La Razón (diario cuyo título es en sí mismo cachondo):  Los objetores denuncian decenas de ejemplos de manipulación ideológica.

Lo ilustran con una viñeta del genial Miguel Brieva (autor también de la que ilustra estas inteligentes líneas). La viñeta forma parte de un ensayo titulado «Educación para la ciudadanía» que fue utilizado en su momento por El Mundo, Libertad Digital y toda esa cosa para mostrar que la asignatura homónima busca adoctrinar.

El libro en cuestión es un alegato en favor del pensamiento crítico e ilustrado. Ya me gustaría a mí que ése fuera el contenido de la asignatura. A cualquier liberal de verdad, de los que aspiraran a la emancipación de los niños y no a su domesticación mediante dogmas supersticiosos, el libro les parecerá una excelente invitación al pensamiento autónomo.Pero no es un manual de la asignatura, sino un ensayo para los lectores que deseen leerlo. La jugada es tan boba como si tratáramos de rechazar que se estudie Historia argumentando que hay libros de Pío Moa que dicen lo que dicen.

El catolicismo reaccionario sabe que miente porque se lo han explicado cada vez que han mentido sobre su contenido, cada vez que lo han presentado como si fuera un manual y que ello demuestra que la asignatura es lo más totalitario que ha sucedido en España desde la liberación de 1939. Y siguen con la manipulación.

No soy un entusiasta de la asignatura, porque en mi opinión ha quedado muy mojigata: sería entusiasta de que las instituciones educativas facilitaran a los niños y niñas un pensamiento autónomo, sin considerar sus cerebros un patrimonio privado de nadie (padres e iglesias incluidos) que merezca ser parasitado.

En su cruzada por el robo de palabras, nuestra derecha ultramontana se apodera de «liberal» y de «ilustración«, precisamente quienes son continuadores de los inquisidores que bloquearon la entrada de ideas liberales e ilustradas en España. Ahora quieren endosarnos a otros la palabra «manipulación» .