Cualquiera que tenga una mínima responsabilidad sabe que hay ocasiones en que no se puede tener asuntos personales. Si uno trabaja, por ejemplo, en una tienda de juguetes, sabe que el 24 de diciembre y el 5 de enero tendrá que ir a trabajar así tenga la peor migraña imaginable. Si además de trabajar en esa tienda, uno es el jefe, está claro que esos son los días en los que hay que dar el callo. Si algún asunto personal tiene una importancia tal que justifique la ausencia en esas fechas (la muerte de un familiar cercano, o algo por el estilo), el ausente correrá a demostrar a su jefe y a sus compañeros que no le quedó más remedio que faltar a su responsabilidad.

Ayer se celebró el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid. Era, probablemente, la reunión de este consejo más importante desde que existe la Comunidad Autónoma. En él se iban a reunir un consejero acusado de haber montado el Equipo E para espiar a cargos políticos y un vicepresidente, víctima del Equipo E, que habría encontrado indicios para sospechar que este vicepresidente era un corrupto. Un Consejo muy incómodo, pero importantísimo.

Durante toda la mañana se conoció que Esperanza Aguirre no había acudido a tal Consejo de Gobierno. Esto levantó una máxima expectación: ¿qué podría haber llevado a Esperanza  Aguirre a faltar el único día que no podía faltar? ¿Estaría tomando medidas drásticas para depurar las responsabilidades que emanan del Esperanza Gate?

Comparecieron juntos el presunto jefe del Equipo E y el supuesto pagador de 8.000 euros en efectivo (Granados y González respectivamente) y una de las primeras preguntas era dónde diablos estaba Esperanza Aguirre. «No ha venido porque estaba haciendo unos asuntos personales«, contestó uno de los presuntos.

Esos asuntos no debían de ser muy graves, porque por la tarde estaba Esperanza Aguirre realizando una de esas duras labores con la que nos obsequia todos los días: una inauguración, una entrega de premios,… Dijo unas palabritas sobre el Esperanza Gate con su desparpajo habitual amenazando a propios y extraños con los tribunales: sus chicos son inocentes haya las pruebas que haya y a quien insinúe lo contrario le caerá una demanda que ni las de Juan Carlos y Federico contra El Jueves juntas.

¿Y de su ausencia? Ni una palabra. Debe de pensar que con haber sido excusada por tener «asuntos personales» están dadas todas las explicaciones necesarias: ella es la jefa y va a trabajar cuando no tiene nada mejor que hacer. Es su sentido de lo público: la Comunidad de Madrid es su juguete privado y hace y, sobre todo, deshace lo que le viene en gana. Pero ella no es la jefa. Sus jefes somos todos y todas y ayer tenía que haber cumplido con su obligación de acudir al Consejo de Gobierno y en caso de ser imposible dar las oportunas explicaciones en cuanto pudiera.

No estoy pidiendo nada excepcional: es lo que habríamos hecho todos y todas si trabajáramos en una tienda de juguetes y no hubiéramos podido ir al trabajo en la noche de reyes.