Esta mañana el gobierno de Israel ha lanzado sus bombas sobre la población de Gaza, a la que durante semanas había condenado al hambre, a la falta de medicamentos, a un aislamiento brutal que impedía incluso la entrada de organizaciones humanitarias. A estas horas Europa Press afirma que han muerto al menos 200 personas: más que en Madrid el 11-M, más que en Bombay el día de los calcetines blancos, más que en Londres el 7-J, más que… La cifra irá subiendo a lo largo del día y, previsiblemente, en futuros bombardeos. Los tanques israelíes están preparados, según dicen los medios.

Daba por hecho que la página de Izquierda Unida no habría tenido capacidad de reacción (todavía no ha sido sustituido el vídeo de Cayo Lara diciendo que no hay coordinador, por el vídeo de Cayo Lara siendo nombrado coordinador), aunque, no es por presumir, sabemos que la postura de IU a este respecto es beligerante (aunque sea una beligerancia 1.0) : Llamazares es el único cargo político español que a estas horas ha rechazado la brutalidad criminal.

Las páginas de otros partidos cibernéticamente más ágiles resultan curiosas. Especialmente la de UPyD: son tan exigentes en la condena del terrorismo que critican a la viuda de Ignacio Uria por no oponerse con suficiente odio a los asesinos de su marido; y como los terrorismos son todos iguales, esperamos que digan también algunas palabras de reproche a la Autoridad Nacional Palestina por haber aceptado en su día dialogar con los asesinos de las 200 personas que hasta ahora han muerto en Gaza. Se ve que los terroristólogos de UPyD se han quedado sin palabras ante el horror, pues, en contra de lo esperado, no se dice ni una palabra sobre la masacre de Gaza. «Consejos vendo y para mí no tengo«.

También el PSOE, en contra de lo que es habitual en atentados infinitamente más leves, debe estar buscando las palabras justas que reflejen su ira, porque hasta el momento en su página sólo podemos saber absolutamente todo sobre la rueda de prensa que dio ayer Zapatero, pero nada de la enérgica condena que, sin duda, les merecerán las bombas asesinas que han recibido los palestinos. Hasta que encuentren las expresiones más contundentes, han decidido no realizar condenas tibias. Vamos, no realizar condena alguna.

Y qué decir del PP. Uno esperaría que un partido cuyo presidente de honor (¿?) afirmó que era urgente la entrada de Israel en la OTAN para «prevalecer en esta lucha de civilizaciones» (sic), sintiera una urgencia infinita por desmarcarse de los doscientos asesinatos cometidos por los patrocinados (¿o patrocinadores?) de Aznar. Nada, ni una palabra de condena. Ni una palabra sobre las doscientas víctimas mortales y los centenares y centenares de heridos.

A raíz del crimen de esta mañana cometido por el gobierno de Israel cabe preguntarles a estos tres partidos, habitualmente tan exigentes en materia de terrorismo un par de cositas:

-Si no hay que hablar con los terroristas, ¿romperá el Reino de España relaciones diplomáticas con el Estado de Israel?

-¿Qué hacemos en España con los partidos que no condenan el terrorismo?