En un gesto de generosidad que me conmueve, Tomás Gómez, secretario general del Partido Socialista de Madrid, invitó a los militantes de Izquierda Unida a coger el petate y entrar en su partido:

«Nuestras puertas están siempre abiertas. Esto es una casa grande y la casa común de la izquierda y del centro izquierda, y desde luego, ha habido otros momentos de incorporación de otras fuerzas políticas de izquierda».
En una entrevista concedida a Europa Press, el líder socialista consideró que IU «está en un momento dramático, quizás el peor momento de su historia». «Nosotros somos una fuerza política con vocación de gobierno y desde luego estamos para liderar un espacio de izquierda en el conjunto de la Comunidad de Madrid, aunque siempre lamentamos que una fuerza política que también da una oferta política a un espectro político de la sociedad madrileña, esté en un estado de coma», opinó.

Estas palabras fueron publicadas por Europa Press el domingo, pero no han tenido la trascendencia merecida por la cortina de humo lanzada por el gobierno acusando a Aznar de un quítame allá esos secuestros. Lógicamente el gobierno, del Partido Socialista, ha utilizado lo de Guantánamo para que no hablemos de lo de Tomás Gómez, que tanto daño les puede hacer.

Coinciden las declaraciones de Tomás con gran cantidad de debates de presupuestos en la Comunidad de Madrid. En Chamberí tendremos el debate mañana y, precisamente, las palabras de Tomás me pillaron el domingo escribiendo mi discurso. Uno se pasa la tarde mirando cómo el PP madrileño no hace una sola inversión social, cómo siguen confiando la economía al neoliberalismo más arcaico, en el ladrillo y la especulación, cómo privatizan la sanidad, la educación y hasta el agua, cómo se reduce en un 70% el gasto en inmigración y se congela el gasto en empleo en plena crisis económica… Y claro, las declaraciones de Tomás invitándonos a incorporarnos a un partido que no va a votar en contra de estos presupuestos nos golpean en la cara.

El PSM es un partido en crisis desde que uno tiene memoria. Cambian de dirigentes cada dos meses, de sede cada tres años y de nombre cada cinco (mostraron que habían aprendido la lección cambiándose de FSM a PSM). Lo único que no cambian es su decrecimiento electoral, constante como sus broncas internas (de los acostistas y los leguinistas a la huida de Simancas y Sebastián). Y sin embargo, los militantes que uno conoce en el barrio y en distintas cuitas son gente estupenda, de izquierdas, con las que uno podría compartir militancia al menos con la misma comodidad que con algunos militantes de IU.

Por eso quiero ser tan cortés como Tomás con la militancia del PSM. Las puertas de Izquierda Unida siempre han estado abiertas, y ahora que nos aproximamos a un proceso de reafiliación mucho más. Esta es una casa grande y la casa común de la izquierda: desde los comunistas a la izquierda socialdemócrata clásica, republicanos, ecologístas,… Y, desde luego, ha habido y hay distintas fuerzas de izquierdas, algunas socialistas como el PASOC. El PSM está en un momento dramático tras una nueva derrota electoral y sin ser capaz de votar en contra de la política ultraliberal de Esperanza Aguirre y Gallardón. Nosotros somos una fuerza política de gobierno, como saben, por ejemplo, en Rivas-Vaciamadrid y San Fernando de Henares (pero también de oposición cuando nos toca) y desde luego estamos para liderar un espacio de izquierda que el PSM ha dejado huérfano en el conjunto de la Comunidad de Madrid, aunque siempre lamentamos que una fuerza política que también da una oferta política a un espectro político de la sociedad madrileña, esté en un estado de coma por su renuncia a ser oposición a gobiernos tan nefastos como el de Esperanza Aguirre y Gallardón.

Compañeros socialistas, bienvenidos a la izquierda.