Han descubierto en la prensa que hay gente con cierta información que asegura que el limpio aire de los consejos de administración no es lo único que ha entrado en la nariz de Jaime de Marichalar. No sé por qué eso es escandaloso: nos afectaría tanto que Marichalar inhalase cocaína como los supuestos implantes de Letizia. En ambos casos hacen algo que sólo les afecta a ellos salvo por el detalle de que lo pagamos todos y este dato afecta no sólo a la nariz y las tetas, sino al cuerpo entero de cada miembro de la familia. De señalar algún escándalo, sería más criticable la sumisión del poder económico a la Casa Real (¿y viceversa?), que coloca y expulsa a sus miembros de consejos de administración regalando una fuerte inyección de liquidez en la real casa.

Desde hace ya bastantes años cualquiera podía tener información veraz sobre el supuesto consumo de Jaime de Marichalar y su relación con el marichalazo. A pocos contactos que uno tenga en Madrid, habrá escuchado varios testimonios de tal consumo razonablemente creíbles y de fuentes bastante más fiables que otras leyendas urbanas. Que lo que cuentan estas personas supuestamente bien informadas sea verdad o no da bastante igual aquí, pues insisto en que las fosas nasales de Marichalar sólo me preocupan por su coste público. Pero lo que sí es importante es que había posibilidad de obtener tal información con cierta veracidad desde hace mucho tiempo. Y ningún medio de comunicación lo contó siquiera veladamente.

Marichalar es ahora un personaje expulsado de la Casa Real. No le compadezcamos, pues no va a acabar durmiendo bajo un puente con Fernando Martín. Simplemente dejará de tener algunos de los privilegios de los que ha gozado, manteniendo otros que garanticen sus silencios.

Lo que sí es repugnante es el doble juego que han tenido muchos medios de comunicación con Marichalar. Si de verdad les escandaliza el consumo de cocaína, ¿por qué no han comentado tal escándalo antes, cuando este señor era Uno de los nuestros? ¿Comienza ahora la caza del aristócrata cocainómano, o se detendrá la cosa en Marichalar? La monarquía española se apoya fundamentalmente en un colchón de baba recargado continuamente por la prensa casi al completo. Si todas las instituciones del Estado se hubieran congelado el sueldo salvo Zapatero o Aguirre, los medios del bando rival se hubieran llevado las manos a la cabeza. Ahora es la Casa Real la que vuelve a aumentar el gasto en parásitos del próximo presupuesto mientras se congela o reduce todo gasto realmente útil y sólo Público señala la paradoja.

Cuando toque, cuando alguien dé la señal, los medios se pondrán al servicio de la causa monárquica para ensalzar la figura humana, solidaria y trabajadora de Felipe de Borbón. Los que hoy se dicen juancarlistas dirán entonces que no son monárquicos sino felipistas.

No hay muro de cocaína que contenga una riada de baba.