Hace diez años un concejal del PP de La Carolina, pueblo de la provincia de Jaén, conocido como Bartolín cogió un tren en La Carolina, se bajó en Irún y se acercó a la policía a contarles que le había secuestrado ETA, que le habían metido en un tren y que se lo llevaban a un zulo lejano en montañas cercanas, pero que él había conseguido zafarse. Pese a que en los primeros minutos la noticia del secuestro fue tomada en serio (fue un año después del asesinato de Miguel Ángel Blanco), la policía pronto se dio cuenta de que la cosa no colaba y el nombre de Bartolín fue objeto de mofa durante bastantes semanas por todas partes.
El montaje, por llamarlo de alguna forma, era burdo hasta decir basta (ya entonces se hablaba de debilidad operativa de ETA -como siempre-, pero no hasta el punto de que llevaran a un secuestrado a su zulo usando el transporte público). Y sin embargo reflejaba la fina intuición política de que no había nada como conseguir ser visto como ‘víctima‘ para tener bula social y poder mostrar lo peor de un ser humano: ‘hay que comprenderle: le secuestraron y se tuvo que escapar en la estación de Irún, y por eso se ha quedado así’ pretendía Bartolín que se dijera desde entonces.
El ejemplo de Bartolín fue utilizado profusamente pocos años después y hasta la actualidad. Lo que ocurre es que la idea de Bartolín era fácilmente desmontable, porque no era la construcción de una interpretación de los hechos, sino de los hechos mismos; las interpretaciones son discutibles, pero los hechos pueden ser refutados. Lo que ha venido sucediendo después no es que ninguna persona se haya inventado su secuestro, sino que muchos estados han magnificado hasta el ridículo una amenaza, supuesta o real, a la que estaría sometida la nación, el pueblo, la democracia… con la intención de poder restringir derechos civiles intocables hace poco. Están convencidos de que siempre habrá quien les muestre condescendencia: ‘hay que comprenderlos: su estado está amenazado por el terrorismo‘. Como Bartolín.
Las organizaciones terroristas actuales apenas sí pueden poner en jaque a gobiernos como el de Pakistán, Afganistán e Irak, pero en ningún caso a otros como los europeos (España incluida) ni Estados Unidos. La simulación de secuestro, sin embargo, ha sido una práctica habitual sostenida por las cabezas más ultras y por las más bobas (y por alguno de los billeteros más calentitos) que ha amparado la sistemática y paulatina humillación de la población en formas que a nadie se le ocurriría hace pocos años. Guantánamo y la invasión de Afganistán e Irak ‘por la amenaza terrorista‘ son los ejemplos más criminales de la ‘doctrina Bartolín‘, pero también la Ley de Partidos (se ilegalizan más partidos vascos cuando menos muertos hay) y el bochornoso control aeroportuario que sufrimos los europeos (donde ha habido atentados en trenes, autobuses y metros, pero no en aviones pese a lo que parece cuando uno se desnuda al entrar en un aeropuerto) son hijos directos de la colocación en el centro del debate de un problema que no tiene ni de lejos la dimensión social y política que el poder le quiere dar.
ETA tiene mucha capacidad de destrozar una familia, pero ninguna de tocar los cimientos del Estado, ni mucho menos del modelo de democracia que tenemos. Las amenazas a éstos vendrían de otro lado pero, si las hay, no será el poder quien las señale.
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3 comentarios
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Lo siento pero no puedo estar de acuerdo Hugo y los hechos tampoco lo están contigo:
El 20 de Diciembre de 1973 ETA mató al Almirante Luis Carrero Blanco algo que según muchos especialista cambio para bastante nuestra historia pues bajo su mandato el regimen dictatorial se podría haber extendido aun más.
El 19 de Abril de 1995 ETA casi se carga a Jose María Aznar con un coche bomba y ya fuera de coñas de cuan diferente podría haber sido nuestra historia si este señor no hubiese llegado a ser presidente, te digo que habría sacudido muchas cosas en nuestra democracia.
En 1995 también ETA estuvo a punto de matar al rey de España Juan Carlos I. No te digo yo lo que España podría haber sufrido habiendo muerto el rey y estndo el principe con 27 años.
El 11 de Marzo de 2004, islamistas radicales atentan en Madrid y no solo destrozan a más de cien familias, marcarán la política del país durante cuatro años con un cuestionamiento de la legitimidad democrática de las elecciones.
En un fin de semana ETA ha movido más de 200 kilos de explosivos para 3 atentados. Una elección diferente de objetivo y tendríamos otra masacre.
Me parece que nos olvidamos de lo que es el terrorismo. El terrorismo, es el uso de la violencia o la amenaza de su uso con el fin de conseguir fines políticos. Nos olvidamos que su forma de actuar no es la de los bolcheviques de tomar el poder y hacer la revolución, sino el de mediante un uso sostenido y mediático de la violencia tratar de lograr objetivos políticos.
No, ETA no va a tomar, el pardo, la moncloa, el congreso y el senado, fusilar a todos los españolistas y declarar la secesión de Euskadi, y quien lo piense no es muy listo pero de ahí a decir que no es una amenaza hay un largo trecho.
Por otro lado, los grupos terroristas y otros grupos militares paraestatales sí que ponen (y nada de apenas) en cuestión y en riesgo a los estados de oriente próximo. Afganistan va camino de ser un estado fallido, por la acción de los talibanes y de señores de la guerra. En Irak porque Estados Unidos paga a las milicias sunies que sino otro tanto de lo mismo (o podrían haber caido en manos de Al-quaeda), nos olvidamos de los milicianos de Al Sader (pacificados por Irán por el momento), o de los sucesos de Basora. También nos olvidamos que Hezbolá en el Libano, es a la vez un partido, una milicia, y un actor que controla territorio Libanés al margen del propio estado y con capacidad como para mantener una guerra con el estado de Israel y frozar la intervención de una fuerza de pacificación internacional.
Soy el primero en pensar que los recortes de libertades en nombre de la guerra del terrorismo son una aberración y el primero en pensar que se ha hecho oportunismo político de esa amenaza.
Pero de ahí a afirmar que no suponen ningún riesgo para nuestras democracias solo porque conviene a nuestras tesis políticas hay un enorme camino. Lo fundamental de todo esto es que lo primero que demandan las personas es seguridad (si te acuerdas de la carrera de la piramide de Maslow) y estas organizaciones son especialistas en hacer a la gente sentirse inseguras. Protego ergo obligo es el cogito ergo sum del estado decía un profesor de teoría del estado de la Complutense.
Salud!
Je,je, a ese profesor lo he tenido yo.
Posiblemente la cosa fuera distinta en el pasado (no estoy seguro). En los últimos diez años yo creo que ETA sólo ha puesto al poder en algún aprieto cuando ha parecido que dejaba las armas. Y en el 2004 el problema político no vino del atentado sino del intento de aprovechamiento del mismo por parte del PP y la reacción ciudadana. Si el PP hubiera dicho desde el principio que era terrorismo islámico (‘¿veis cómo era una amenaza?’) no hubiera habido vuelco electoral; y los ejemplos del rey y aznar muestran cómo ETA, en definitiva, favoreció la imagen pública de ambos.
Lo de la seguridad que dices explica lo que yo digo: que con la excusa del terrorismo el poder se refuerza en dirección contraria a la democracia; pero lo hace el poder, no las bombas: éstas lo único que hacen es destrozar familias y poner la excusa en bandeja.
Sin bombas no hay refuerzo del poder, luego lo que si se puede decir es que existe una relación simbiótica, es decir que el poder se aprovecha de la amenaza del terrorismo, pero no significa que el terrorismo no sea peligroso por si solo.
No sabemos lo que habría pasado si el PP hubiese dicho la verdad, pero un escenario posible es que si el PP hubiese ganado esas elecciones la gente hubiese dicho, claro es que han votado al PP porque había miedo. Los sucesos traumáticos previos a las elecciones siempre restan legitimidad a estas y un atentado lo es.
En los últimos 10 años ETA ha cambiado de estrategia. A partir del asesinato de Miguel Angel Blanco se puede establecer un claro cambio en la estrategia de la banda terrorista, no solo por la reacción de la opinión pública en el estado español sinto también por un notorio descenso del apoyo a su brazo político luego se interpreta como un descenso al apoyo del uso de la violencia o al menos de la forma que se ejercía puesto que Euskal Herritarrok obtiene 17 escaños en 1998 (224.001 votos 17,91%) y solo 7(143.139 votos, 10,12%) en 2001
Y sigo diciendo las bombas destrozan algo más que familias, crean miedo y el miedo lo explotan tanto los terroristas, como los poderosos (y ya no te cuento si encima son terroristas y poderosos).
Salud!